Logo San Jorge   HERMANDAD DE SAN JORGE M�RTIR

  C/ Obispo Pinera 2

  Aldea del Rey (Ciudad Real)

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  Jos� Luis Trapero S�nchez

 



     
24 de Abril de 2009

PREG�N DE FIESTAS DE SAN JORGE 2009.

Queridas Autoridades, Hermandad de S. Jorge, paisanos y amigos todos:

Debo comenzar por devolverle a mi presentador Donato Morena Alcaide, el mismo afecto y carino que ha volcado en sus palabras. Gracias querido Donato. Eres un senor y honras este lugar como honras esta Hermandad con tu presencia.

Gracias tambien a los directivos de la Hermandad que por tu mediaci�n me ofrecieron el inmerecido honor de ser el pregonero de las fiestas de San Jorge, de este ano de 2009.

Cuando me lo propuso, me sent� tremendamente orgulloso, aunque confieso que la misi�n encomendada conlleva especial compromiso, porque hablar en la tierra de la que uno forma parte, siempre lleva consigo un punto de inseguridad y de temor, si bien, es verdad que por otra parte y aunque yo no haya nacido aqu�, pienso que soy de los vuestros y llevo a este rinc�n pequeno de la Mancha dentro del coraz�n, como parte esencial del alma.

Dirigir una alocuci�n a un auditorio tan querido, lleno de gente conocida, de familiares, paisanos y amigos que te han visto crecer desde chico hasta ahora en que mis cabellos ya se han tenido de blanco ..... me produce un c�mulo de gratas sensaciones, responsabilidad, muchas emociones y sobre todo un sentimiento de gratitud.

Este Preg�n, pretendo que no sea un preg�n habitual. Este Preg�n va a ser el preg�n del RECUERDO; va a ser el preg�n de las sensaciones que nos han acompanado desde hace mucho tiempo y el Preg�n de aquellos Aldeanos y Aldeanas que nos han precedido y que fueron quienes pusieron la primera piedra y las primeras ilusiones para que hoy podamos estar todos aqu�.

Si ahora estuviera en un aula o en una sala de conferencias, sabr�a como salir del paso. Pero aqu� se trata de otra cosa. Se trata de hablar a tu gente sin haber tenido casi tiempo de aprender de mis errores anteriores. Adem�s, y esto es lo esencial, quien debe de llevar la voz cantante no es la cabeza sino el coraz�n. No es la raz�n, sino el sentimiento. Y eso que en apariencia parece tan f�cil, ..... es muy dif�cil, pues el coraz�n no sabe de medidas ni exactitudes

Qu� hast�o tener que manejar palabras para malentenderse. Qu� pena tener que utilizar palabras para expresar conceptos que transmitan tan torpemente la realidad. Pero, a pesar de ello, creo que puedo decir con toda claridad queridos amigos, que la Aldea, Aecio, Aecio del Rey o Aldea del Rey de Calatrava que es como se denominaba al pueblo desde la antig�edad, para m�, m�s que un pueblo, es un sentimiento, y es, un estado de �nimo.

Quiero acabar esta introducci�n diciendo que aqu� transcurri� mi infancia, aqu� he pasado mis mejores momentos y mis mejores vivencias. Aqu� tuve mis primeras sensaciones en el amor de juventud y en el dolor de las frustraciones. Aqu� he sufrido tambien la p�rdida de muchos seres queridos.

Aqu� tengo a mis padres muy cerca de este lugar, descansando de una vida dura y dif�cil. Est�n en un pl�cido sueno, dulce y eterno, esper�ndome. Tambien est�n mis abuelos Ulpiano S�nchez (Potaje) y Ana Mar�a Molina, mis bisabuelos Baldomero S�nchez y Ceferina Barba y Pantale�n Molina y Cecilia Ciudad; tambien tengo a t�os, primos y amigos. Todos escuch�ndome en su sosegado silencio. Y por �ltimo, aqu� tengo mi casa y mi refugio espiritual.

Creo, que esos son mis mejores t�tulos de presentaci�n para estar aqu� ante vosotros como pregonero.

Para intentar reordenar mis ideas con las que mostrar a esta Hermandad con unas palabras escritas, lo que llevo en el alma incubando tantos anos a cerca de lo que siento por este pedazo de tierra castellana situada en un lugar del Campo de Calatrava y para poder hablarle a tus paisanos y amigos sobre la festividad de nuestro San Jorge querido, me fui una manana luminosa del invierno fr�o de nuestra tierra a caminar por las tierras de Santiago, por la Solana y las lomas suaves del chiquero que la protegen. Fui a encontrarme conmigo mismo y a pensar en algunas palabras que dedicaros, sin pensar en la exactitud ni en la calidad de mi prosa, pero s� para dar rienda suelta al coraz�n.

Pero, lo mismo que me fui all�, a esos lugares, pude haberme ido a otros igual de bellos de nuestro t�rmino. A inundarme de la tranquilidad que inspiran las orillas del Jabal�n, o a respirar el aroma sano de las Encomiendas, Benavente, Buenvecino, El Berrocal, la Higuera o al Cortijo, y porqu� no, al ya casi desaparecido cauce del Arrollito de la Higuera, a recordar aquellas Aldeanas alegres que iban a lavar y a entablar miles de conversaciones, mientras algunos mozalbetes nos escond�amos en las cercan�as para verles sus bonitas piernas cuando se remangaban sus faldas.

Y es que en todos esos lugares de nuestra tierra y de nuestro pueblo llano, uno siente c�mo se le llena el esp�ritu de un impresionismo emocional, que te produce un gran estado de serenidad, de profundidad y melancol�a, que te hace sentir que todo lo veas como un poema. Un poema l�rico que puede ser M�sica por sus colores y sus silencios. Que puede ser una pintura por su plasticidad y por su marco incomparable; y que puede ser una meditaci�n o incluso una oraci�n, por su fuerza comunicativa.

Ante todo ello, te surge el pequeno poeta que llevas dentro y te invade la tranquilidad necesaria de esp�ritu para poder escribir, aunque sea torpemente, unas letras que nos hagan recordar tanto los tiempos pasados, como la realidad de los presentes.

En esos momentos de contemplaci�n, donde s�lo escuchas el sonido del silencio, donde el tiempo parece que se detiene y frente a esa Naturaleza que nos pertenece a todos los Aldeanos, ech� de menos que cuando siendo a�n un nino, un aldeanillo m�s, escuchaba a lo lejos los cantos de alg�n hortelano o alg�n trillador que entonaba una copla, siempre flamenca. Cantares del alma que quiz� se hac�an, m�s que por alegr�a, por darle salida a esos quejidos que se anidaban en sus corazones ante la injusticia de una vida llena de trabajo, de sudor y de sinsabores.

Continu� contemplando absorto la luz que desprend�a ese trozo de valle y sent�, que a la vez de pertenecerme a m� en ese momento, hab�a pertenecido tambien en otros momentos, a otros aldeanos, a otros amigos, porque es la Naturaleza, los montes, los r�os, las huertas, las vinas y los olivares los que permanecen inalterables, mientras nosotros somos los que nos movemos, la sentimos y nos vamos para siempre.

Pens� que en el mismo lugar u otro parecido, y en otro tiempo muy atr�s, hab�a visto pasar por esa carretera de Ciudad Real, entonces de tierra, piedras y baches, a hombres y mujeres, gananes, zagales yunteros, carreteros, herradores, canteros, picapedreros, caleros, hortelanos y yeseros. Y a�n me parec�a ver y oir las voces lejanas de los segadores, trilladores, vendimiadores, vaqueros, pastores y esquiladores. O la de aquellos otros con sus abarcas, pantalones de pana con remiendos y su gorra calada hasta las cejas como guarnicioneros, curtidores, afiladores, canameros, albardoneros, cesteros y piconeros, personas todas ellas aldeanas que llevaban con honradez y orgullo muchos de esos oficios desaparecidos por la vor�gine del tiempo y del progreso, pero que perdurar�n siempre en nuestra memoria durante mucho tiempo, porque eran nuestros trabajadores del campo o de los oficios; jornaleros en lo ajeno y agricultores a veces en lo propio; gente humilde pero de coraz�n noble y esp�ritu tenaz; labrados siempre a golpes de sudor y fatiga. Hombres y mujeres de Aldea del Rey que son conocidos por ser esforzados y muy trabajadores, capaces de trabajar de sol a sol para recoger un fruto que, a veces, no siempre compensaba con el esfuerzo realizado.

Y es que, el m�ximo valor de este tierra y de este pueblo es su gente.

Por un momento, comenc� a escuchar a lo lejos el tanir de las campanas de la iglesia de San Jorge y mezclado con ellas, y con los aromas propios del pueblo, algunas voces por el aire que me hicieron recordar a aquellos verdaderos pregoneros que desde el siglo XVII aprox., daban la buena nueva de las fiestas del pueblo, y de todo aquello que suced�a en el d�a a d�a y que las gentes de Aldea deb�an de saber , como Bandos del Ayuntamiento, ofertas de algunos puestos de la Plaza, alg�n objeto perdido en algunas de nuestras calles, etc, etc, .

Y es por ellos, por los que el nombre de �Pregonero� se ha dado a aquellos que como yo, venimos a anunciar que algo grande va a acontecer en nuestro pueblo, en este caso, la festividad de San Jorge.

Por mi condici�n de Pregonero en este ano, quiero recordar hoy a aquellos �ltimos pregoneros Aldeanos, que nos acompanaban con sus voces d�a a dia. Personajes �nicos que nos hechizaban con su voz peculiar y que hac�an sonar una inconfundible trompetilla o un ruidoso y jubiloso tambor para llamar nuestra atenci�n, hasta el punto de querer ir siempre tras ellos por las calles del pueblo como acostumbraba a hacer yo, y muchos otros que se ven por aqu� sentados y que a�n lo recuerdan. � De orden del Sr. Alcalde .....�.

Pregoneros de Aldea del Rey que tantos momentos gratos nos hac�an pasar a chicos y grandes, llenando el silencio sestero y claustral de calles y plazas.

No hab�a televisi�n , ni radio , pero s� hab�a unos hombres llamados tambien VOZ P�BLICA, que recorriendo el pueblo de norte a sur y de este a oeste, lanzaban al aire y al cielo limpio de la Aldea sus pregones. Pregones que con sus voces familiares amigas y siempre bienvenidas, penetraban en las casas por las puertas, ventanas y paredes, hasta llegar a patios, corrales, c�maras, pajares y cuadras.

Un recuerdo entranable y un abrazo emocionado a los �ltimos Pregoneros o Voces P�blicas del Pueblo de Aldea del Rey.

Eugenio Flox, que tambien era Alguacil.

Al siempre querido Salustiano. Salustiano Patino, tambien encargado del cementerio. Hombre pequeno pero de gran coraz�n; siempre unido a su tambor y a sus inconfundibles gestos.

Y, al �ltimo de todos, al que carinosamente llam�bamos Benaco, Bernardo Balbuena , hombre bueno tambien y de inolvidable figura .

Pero yo, como ellos, vengo a pregonaros hoy a la figura de San Jorge y a nuestra hermandad que la recuerda, conmemora y glorifica.

Y como no quiero molestaros demasiado, me referir� a la figura del Santo, no para relataros su vida y obras, que ya son sabidas por todos, ni voy a referirme a la leyenda por todos conocida del Drag�n y la Princesa.

S�lo quiero hacer menci�n a su origen humilde y a su condici�n de hombre corriente, originario de un pueblo lejano y perdido de Turqu�a, que lo dej� todo por ayudar al que m�s lo necesitaba y al que su devoci�n por la figura de Cristo, le hizo sufrir grandes penalidades y sufrimientos hasta llegar incluso al martirio.

As�, su leyenda y su devoci�n, han hecho que sea actualmente Patr�n de paises como: Georgia, Grecia, Inglaterra, Bulgaria, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia y Serbia. Y en nuestro pa�s, tambien lo sea de Arag�n, de C�ceres, de Cataluna y de innumerables pueblos y ciudades.

Tambien es Patr�n de varias �rdenes Militares que en sus escudos portan su nombre y sus s�mbolos, como la Orden de la Jarretera, la Orden Teut�nica, la Sacra Orden de Constantino y de la Orden de Calatrava.

La figura de San Jorge, como se v�, es ampliamente divulgada y querida en toda la tierra de la Cristiandad, y es que sus leyendas, nos vienen a demostrar, sean f�bulas o sean realidad, que todos estamos llamados a ser un Caballero, no s�lo para salvar princesas sino para acudir en ayuda de aquellos que tanto sufren porque no tienen nada. El Drag�n, significa el mal que azota el mundo, como son la pobreza, el desamparo y la hipocres�a y San Jorge, viene a significar la lucha contra todo ello, y que hoy d�a s�lo se simboliza en la Iglesia cristiana y en algunas Organizaciones Humanitarias que llegan hasta el �ltimo rinc�n del mundo para ayudar a los que m�s lo necesitan.

Esta Hermandad, parece ser, seg�n dicen algunos de sus miembros y algunas personas muy mayores del pueblo, que se fundar�a quiz� a finales del Siglo XIX ( 1880 � 90 ). Aunque no hay libros ni documentaci�n que lo fundamente.

Cuantas vicisitudes y penalidades pasar�an los primeros Hermanos de la Cofrad�a en sus inicios; Qu� poquitos ser�an, y con qu� pocos recursos contar�an, sabiendo que en el ano 1952, que est� tan cerca, la Hermandad contaba con 80 hermanos.

Los Hermanos empezaron a reunirse en casas, generalmente del Hermano Mayor, alrededor de un barreno de limonada y algunos dulces, esforz�ndose en reforzar y aumentar la Hermandad de alguna forma.

S�lo con su tes�n, esfuerzo y sobre todo por la f� que ten�an en la figura de San Jorge, la Hermandad se fue afianzando y engrandeciendo, llegando a pasar de 500 hermanos en 1971, hasta que gracias a la labor y al trabajo arduo del hoy Hermano Mayor Emiliano, Emiliano Pardo, se ha llegado a los 1221 miembros.

Cu�nta f� se habr� tenido en el Santo........ que se le sacaba a la explanada de la Iglesia para que, poni�ndolo de frente a los altos de la CAR�, se le ped�a con todo fervor, que regase con un manto de lluvia salvadora los campos secos de Aldea del Rey, y si no, que se lo pregunten a Catalino, que parece ser que fue el �ltimo en hacerlo.

Durante muchos anos, no hubo mujeres en la Hermandad; de las antig�as que tenemos constancia hoy, son de Juana Morena Alcaide y Marina Ruiz Alcaide, anadi�ndose despu�s Luc�a Delgado Ruiz y Ma �ngeles Barba Molina, as� hasta hoy en d�a en que contamos con 340, de los 1221 que somos.

Si hubieran existido otras con anterioridad, a las mencionadas, les ruego que me disculpen, pero no se tiene constancia de ellas.

Voy a finalizar ya queridos amigos esperando no haber resultado demasiado pesado con mis palabras.

Y voy a finalizar con una oraci�n a nuestro Patr�n, que espero que le llegue en el mismo instante en que acabo de realizarla.

San Jorge:

T� eres nuestro Patr�n: EL Patr�n de un pequeno pueblecito perdido en la llanura de una tierra labrada a base de sudor y de sacrificios . Y te elegimos a ti, por todo lo que representas.

Eres t�, San Jorge, a quien pedimos desde nuestra humildad y desde nuestra pobreza, que nos ayudes; Que ayudes a nuestra gente para que tengan m�s justicia y m�s prosperidad. Es a ti, San Jorge, a quien pedimos, que rieges nuestros campos para verlos florecer y que nos den su fruto, un fruto del trabajo conseguido a costa de muchas horas y cicatrices; De mucho mirar al cielo, a ese cielo en el que t� est�s.

Te pedimos, que riegues con el agua de tus l�grimas la primavera de nuestros campos, la primavera de los campos que fracasan y la primavera de nuestros suenos, porque t� eres nuestro Patr�n; Y en ti se posan nuestras plegarias y nuestra necesidad de un salario de esperanzas.

Mira los ojos de tus fieles Aldeanos, vueltas las manos hasta el cielo, agrietadas como ermitas y campanarios olvidados y suplicantes de justicia y comprensi�n.

Son las manos trabajadoras, temblorosas y s�lo manchadas por la tierra roja de nuestros campos

Pero he de suplicarte Patr�n, una cosa m�s:

- Dile a nuestra Virgen, nuestra Virgen del Valle, que te tiene como hijo predilecto, que acoja con su manto a aquellos hermanos que nos han dejado recientemente en los �ltimos anos y que tanto amor y devoci�n han tenido contigo, ellos son: Jorge Gonz�lez Coello, Francisco Ciudad Alcaide, Francisco Alcaide Barba, Carmen Pardo, Ra�l Rodr�guez Molina, Jorge Gonz�lez Villanueva, Aurelio Merino y Felipe Ciudad.

Recu�rdale tambien a nuestros �ltimos hermanos Mayores que con sus desvelos, su trabajo y con su dedicaci�n, han luchado y han trabajado muy duramente para que esta Hermandad, que es la tuya, que es la que te quiere y que es la que conf�a sobre todo en ti, sea hoy lo que es, un modelo de Hermandad y un sentimiento de amor hacia lo que t� representas: la justicia y la defensa de los m�s necesitados:

Me refiero como t� bien sabes a los Hermanos Mayores Bautista Cantero Alan�n, a Manuel Moreno Molina y a Miguel Pardo Alan�n. Ll�vales de parte nuestra a todos ellos, nuestro recuerdo, nuestro carino y nuestro abrazo m�s emocionado.

Patr�n:

Dile a la luna que acompane y mitigue nuestros suenos; dile al sol que caliente y alimente nuestras cosechas y que llene de energ�a nuestro coraz�n.

Dile a los que nos gobiernan que t�, con la espada, reparabas antes las injusticias. Que son ellos ahora, nuestra espada y nuestra esperanza en esa misma justicia.

Dile al viento, que se lleve nuestras plegarias, que se lleve nuestras voces a todos los rincones de la tierra para que otros sepan que en este pueblo pequeno, se sabe tambien sufrir y se sabe trabajar. Diles que no somos una Naci�n, que no somos una gran ciudad. Diles que somos tus hijos predilectos, que te tenemos por Patr�n, nuestro Patr�n querido y que somos un pueblo sano y noble; diles en fin, que ese pueblo es Aldea del Rey.

Eso es todo; muchas gracias.

Jos� Luis Trapero S�nchez

Aldea del Rey, 23 de abril de 2009.

     
JOS� LUIS TRAPERO S�NCHEZ